
Entre el "no me olvides" me dejé nuestros abriles olvidados.
El apareció antes de que se originen los problemas. Pero no digo que él los ocasiono.
Fue una sorpresa saber de él luego de muchos meses desde “el hasta luego” del cuatro de marzo del 09. Donde los pétalos de rosa parecían marchitarse a una velocidad increíble. Cuando las lagrimas no eran suficientes para que vuelvan a florecer, tras el despegue.
Apareció con una diferencia de horarios extremadamente notoria y una habilidad que pensé que había perdido. La de enamorarme, a su manera.
Sus palabras algo más maduras remplazaron el vacio que algunas letras de canciones y falta de tiempo habían producido.
Pero igual no existe comparación.
El es diferente, sin embargo no diré que mejor, ni peor.
El destino pone su nombre y sinónimos frente a mi cada semana, cada día, cada hora, minuto, segundó. Y no hay señal más obvia de que el viento lo trajo de vuelta.
Más distante que lo normal.
Menos alborotado de lo que era.
Igual como lo había imaginado
Como tanto lo había extrañado.